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martes, 11 de diciembre de 2012

ADORACIÓN AL NIÑO JESÚS



Os adoro, amable Niño del pesebre, el más humilde y el más grande de los hijos de los hombres y el más pobre y el más rico, el más débil y el más poderoso.
Os bendigo, porque os habéis dignado descender hasta mí, para ser mi modelo en la práctica de todas las virtudes, mi guía en las dificultades de la vida y mí, consuelo en los días de aflicción.
Os amo, porque venís a mí con amor infinito; con amor generoso, al que no cansan mis ingratitudes; con amor obsequioso, que se anticipa a los tardíos impulsos de mi corazón; con amor paciente, que espera mi conversión para amarme más tiernamente aun. Por eso, con el corazón lleno de agradecimiento, de rodillas al pie de este lecho de paja, os adoro, bendigo y amo, con todo el fervor de mi alma, y me atrevo a levantar mis ojos hasta mi Dios, que se digna mirarme.
 



Niño lindo y amoroso de belleza sin igual, eres bello, primoroso y yo te vengo a adorar.
El candor de tu mirada inunda con puro amor, me reboza la esperanza y aleja todo temor.
Niño Pastorcito mío de sonrisa angelical, solo en Ti yo confío para librarme del mal.

Déjame besarte todo y ofrecerte lo que soy, alma y vida yo te entrego a ti mi Rey y Señor.
Divino Niño Jesús, dulce, tierno e inocente, te pido que ahora y siempre, me confortes con Tu amor.
 Oración: al salvador del mundo 
 
Jesús, tú has venido a nuestra tierra
para revelarnos al amor de Dios, y de nuestros hermanos.
Tu Padre, nuestro Padre,
Y para enseñar a que nos amemos los unos a los otros,
Sin distinción de raza, de religión o de sexo;
Envíanos el Espíritu Santo que nos has prometido.
Que Él haga de nosotros,
en este mundo de guerra y de división,
grandes instrumentos de paz y de unidad.

Jesús, tú nos has llamado a construir
en una comunidad de Fe y de amor.
Queremos decirte ''sí''.
Quiero vivir una alianza de amor, y darle a todos los seres humanos;
en esta gran familia que nos ha dado,
para combatir nuestros sufrimientos y dificultades,
Enséñanos a aceptar nuestras heridas y nuestra debilidad,
para que en ellas se despliegue tu poder.
Enséñanos a descubrir tu presencia en nuestra vida



Amén.


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